ACEA cree que las nuevas regulaciones europeas sobre emisiones pueden «ralentizar» la descarbonización.

Las nuevas regulaciones europeas sobre emisiones de dióxido de carbono (CO2) corren el riesgo de «ralentizar» el camino hacia la descarbonización del sector automovilístico europeo, según la directora general de Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA), Sigrid de Vries.

De Vries se ha referido así al acuerdo alcanzado entre la Comisión Europea, el Consejo de la Unión Europea y el Parlamento Europeo que prohíbe la comercialización de vehículos de combustión interna en la Unión Europea (UE) a partir de 2035 y a la normativa Euro 7, que restringe los estándares de las emisiones contaminantes para automóviles y furgonetas.

En ese sentido, De Vries advierte de que el acuerdo tripartito «requiere inversiones masivas en electrificación», mientras que la propuesta Euro 7 representa «un fuerte gasto en el motor de combustión».

«Esas políticas no coinciden, envían señales confusas y, en última instancia, corren el riesgo de ralentizar nuestra carrera hacia la descarbonización. Necesitamos urgentemente un enfoque holístico y simplificado para la transición masiva a cero emisiones que está llevando a cabo nuestra industria», ha destacado la directora general de ACEA.

Sobre la prohibición de la comercialización vehículos de combustión interna en la UE a partir de 2035, De Vries ha considerado que se trata de una «decisión sin precedentes» que implica que la UE será la «primera y única» región del mundo en la cual los automóviles serán totalmente eléctricos.

Acerca de ello ha opinado que la industria europea está «a la altura» del desafío, dado que en el tercer trimestre del año la cuota de coches 100% eléctricos «siguió creciendo» y representa casi el 12% del total de matriculaciones de turismos en la UE.

Además, ha incidido en que las previsiones apuntan a que el mercado europeo tomará la delantera a otras regiones del mundo en 2030, dado que se calcula que la cuota de vehículos totalmente eléctricos superará el 70%, por delante de los porcentajes en países como China o Estados Unidos.

Sin embargo, ha matizado que para que esto suceda y para alcanzar el objetivo de cero emisiones para 2035 es «imperativo» que se establezcan una serie de condiciones esenciales.

Así, ha puesto el foco en que todas las partes implicadas deben «trabajar juntas» para garantizar el acceso a las materias primas necesarias para la movilidad eléctrica, en la necesidad de que los coches eléctricos sean asequibles para el mercado masivo y también ha incidido en que hay que mitigar las «consecuencias negativas» para el empleo y en el establecimiento de una red de recarga «rápida y sencilla» en Europa.

«Para realizar un seguimiento de los desarrollos en todas estas áreas, ACEA solicita una revisión intermedia sólida y significativa de la regulación de CO2. Esto será fundamental para evaluar si se ha avanzado lo suficiente», ha subrayado De Vries.

EURO 7 ES «CONTRAPRODUCENTE»

En cuanto a la propuesta de Euro 7, desde ACEA han considerado que se trata de una medida «contraproducente», porque «corre el riesgo de ralentizar» la transición hacia el transporte sin emisiones.

«Las pruebas extraordinariamente estrictas y las condiciones límite hacen poco para mejorar la calidad del aire en la conducción diaria. Sin embargo, aumentan considerablemente el costo de los vehículos, desviando valiosos recursos, tanto de ingeniería como financieros, del objetivo de cero emisiones», ha valorado la directora general de ACEA.

En ese contexto, ha ahondado que algunos de los valores límite propuestos «bordean lo que es técnicamente factible», al tiempo que también ha lamentado que las fechas de implementación propuestas (julio de 2025 para automóviles y furgonetas y julio de 2027 para vehículos pesados) «no son realistas» por la «gran cantidad» de modelos y variantes de vehículos que deben desarrollarse, probarse y homologarse para entonces.

«Las furgonetas pesadas reciben un trato especialmente duro por la fecha y el contenido. La propuesta Euro 7 para camiones ignora por completo el cambio rápidamente acelerado hacia vehículos de cero emisiones y también el efecto de los futuros objetivos de CO2 para vehículos pesados», ha advertido De Vries.

En esa línea, ha señalado que existen estudios que apuntan que una renovación de la flota con Euro 6 (la que sustituye Euro 7) en combinación con la electrificación de los vehículos nuevos generaría una reducción del 80% en las emisiones de óxido nitroso (NOx) del transporte por carretera para 2035 en comparación con 2020.

«Durante el mismo período, los escenarios Euro 7 más estrictos reducirían las emisiones de NOx del transporte por carretera en menos de un 5% adicional para automóviles y furgonetas en comparación con los niveles Euro 6, y en aproximadamente un 2% para camiones», ha aseverado.

ACEA ha subrayado que todos los esfuerzos de la industria del automóvil en Europa «están orientados hacia la movilidad de cero emisiones», al tiempo que tiene «propuestas y soluciones sólidas para hacer realidad esta transformación», pero considera que las políticas y regulaciones deben alinearse y apoyar el objetivo general de lograr «un transporte de cero emisiones en Europa y fabricado en Europa».

EUROPA PRESS.